El logotipo nace de traducir la fuerza del guerrero romano a la letra, conservado la inspiración histórica pero dándole una altísima expresividad que funciona perfecto en el mercado de consumo. El fuerte ritmo que se crea entre ascendentes y descendentes, de lo que serían normalmente signos mayúsculos, le confiere a la firma una energía innegable. Su estructura condensada, remates en punta y de gran masa ofrecen fuerza y velocidad.